miércoles, 29 de junio de 2022

Vampiros y vampyros


 De entrada, vamos a realizar una aclaración. Father Sebastiaan, quien recoge la tradición de la Orden de los Strigoii Vii diferencia entre "vampire" (con "i" latina) y "vampyre" (con "y" griega). Nosotros mantendremos esa distinción a lo largo de este blog, aún conscientes de que, en el idioma castellano, y dada la escasa literatura existente, se considera incorrecto decir "vampyro", que es el neologismo que voy a utilizar para respetar la tradición anglosajona.

Para los profanos en el tema, voy a aclarar esta cuestión. En los "coven" vampíricos de corte anglosajón, se conoce como "vampiros" a los seres de ficción que han sido desarrollados tanto en la literatura gótica, como en el cine o en las series de TV y con las características que todos tenemos en mente: seres no-muertos, que se han quedado en la materia por diferentes causas, que se alimentan de sangre, que pueden ser más o menos caballerescos o aristocráticos, luchadores y con algunos poderes tanto físicos como sobrenaturales más. Además pueden engendrar nuevos vampiros por medio de una mordedura e intercambio de sangre. Aquí ya comienzan las múltiples variantes que, a partir de la obra de Bram Stoker, los diferentes guionistas han ido incorporando en sus seres de ficción.

Por el contrario, por "vampyre" se entiende un ser real (tú y yo podemos ser vampyros) ¿Y en qué se caracterizan? Debo decir que aquí se abre un amplio abanico de posibilidades, según el Coven, la Casa o la Familia de que se trate, por lo que voy a dar mi opinión (que, como tal, es una mera opinión y cabrían otros puntos de vista), que es la siguiente: ante la controvertida existencia de vampyros que tomen sangre humana (sang-vampyres) -en cuyo debate no voy a entrar ahora-, para mí un vampyro es lo que se conoce como "vampyros energéticos". Es decir, seres como tú o como yo, que se absorben la energía vital de otros para mantener un tono alto, habida cuenta que la energía que obtienen de otras fuentes (alimentos) no les es suficiente. En ocasiones la toman mediante un acuerdo previo, en ocasiones, sencillamente, la absorben sin pedir permiso... aquí entramos en la cuestión de la ética vampyrica que desarrollaremos más ampliamente en este blog más adelante.

Nos queda otro sector de vampyros energéticos: los seres desencarnados (es decir, espíritus) que, por diversas circunstancias, no han evolucionado y se han quedado imantados a la materia. Es el caso de los espíritus obsesores que, de acuerdo con las obras de Allan Kardec, estudioso del espiritismo, identificó y que, en situaciones límite, nos encotraríamos ante auténticos vampyros energéticos.  

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